Ortodoncia en Granollers: convencional y funcional
TRATAMIENTO
ORTODONCIA
La ortodoncia mueve los dientes hasta su posición correcta. La ortodoncia funcional va un paso antes: actúa sobre el desarrollo de los maxilares durante el crecimiento, para que esa posición correcta llegue a existir. Son dos abordajes distintos y se aplican en momentos distintos de la vida.

La ortodoncia no es sólo estética
Unos dientes mal alineados son más difíciles de higienizar, y esa dificultad se traduce en caries y en enfermedad periodontal en las zonas que el cepillo no alcanza bien.
Una mordida descompensada reparte mal la carga masticatoria. Algunos dientes reciben más de la que les corresponde y se desgastan, se fisuran o se fracturan antes de tiempo. En otros casos la descompensación se traslada a la articulación.
La estética es una consecuencia del tratamiento, no su único objetivo.


Ortodoncia convencional
Corrige la posición de los dientes ya erupcionados mediante fuerzas controladas y sostenidas en el tiempo. Se aplica tanto en adolescentes como en adultos: el hueso responde al estímulo a cualquier edad, aunque en el adulto el movimiento es más lento y exige más control del soporte periodontal.
Antes de empezar hay dos condiciones que no son negociables: las encías deben estar sanas y no debe haber caries activas. Mover dientes sobre un periodonto inflamado acelera la pérdida de hueso.
El tratamiento termina con una fase de retención. Los dientes tienden a volver, y la retención es lo que consolida el resultado. Es la parte que más se descuida y la causa más frecuente de recidiva.
Ortodoncia funcional (elastodoncia)
Durante el crecimiento, la forma de los maxilares no está sólo determinada por la genética: la condiciona la función. La respiración bucal, la deglución atípica, la succión digital o la interposición lingual ejercen fuerzas mantenidas que alteran el desarrollo óseo y dejan a los dientes sin espacio.
La ortodoncia funcional emplea aparatos elásticos removibles que reeducan esa función. No empujan dientes: corrigen el hábito que está deformando la estructura, mientras el hueso todavía está creciendo y responde.
La ventaja es de fondo. Actuar sobre la causa en el momento adecuado puede evitar una malformación que después sólo se corrige con ortodoncia prolongada, con extracciones o, en los casos extremos, con cirugía.
La contrapartida es que tiene ventana. Pasado el pico de crecimiento, esta vía deja de estar disponible.


Cuándo llevar a un niño a una primera valoración
La recomendación general es una primera valoración en torno a los seis años, cuando conviven dientes de leche y definitivos. No para poner aparato, sino para detectar a tiempo lo que sí tiene ventana.
Motivos para adelantar la visita:
- Respira por la boca, o duerme con la boca abierta y ronca.
- Se chupa el dedo o mantiene el chupete más allá de los tres años.
- Al tragar, empuja la lengua contra los dientes.
- Los dientes de leche están muy apiñados, o al contrario, muy separados.
- La mandíbula se desvía al cerrar, o la mordida no encaja.
- Le cuesta pronunciar determinados sonidos.
Ninguno de estos signos implica necesariamente tratamiento. Implica valorarlo mientras todavía se puede elegir el abordaje más sencillo.