Odontología restaurativa en Granollers
TRATAMIENTO
ODONTOLOGÍA RESTAURATIVA
Restaurar es devolverle a un diente dañado su forma y su función, con el mínimo sacrificio de tejido sano. Cuánto tejido se sacrifica no depende sólo de la técnica: depende de si el profesional puede ver dónde acaba exactamente el problema.

¿Qué tratamos?
Caries
Eliminación del tejido infectado y reconstrucción con materiales biocompatibles que replican el comportamiento del esmalte y de la dentina.
Fracturas
Reconstrucción de dientes fracturados por traumatismo, o por sobrecarga y atrapamiento de una cúspide bajo la mordida. Cuando la fractura afecta a la raíz, la valoración cambia por completo, y para eso hay que verla.
Sellado de fisuras
Las fisuras profundas de los molares retienen placa y son el punto donde más caries se inician. Sellarlas es un procedimiento preventivo, rápido e indoloro, especialmente indicado en niños y adolescentes.
Incrustaciones
Restauraciones fabricadas fuera de la boca y cementadas después, indicadas cuando la pérdida de tejido es demasiado grande para un empaste directo pero no justifica una corona.


Eliminar sólo lo que está enfermo
El límite entre dentina infectada —que hay que retirar— y dentina afectada pero recuperable no es una línea visible a simple vista. Se distinguen por color, por dureza y por textura, y esas diferencias son de una escala que el ojo desnudo no resuelve.
Sin aumento, el criterio habitual es fresar con margen de seguridad. Es comprensible, y también es la razón por la que muchas reconstrucciones acaban siendo más grandes de lo necesario. Y cuanto más grande es la reconstrucción, antes llega la siguiente.
Con microscopio el fresado se detiene donde acaba el tejido enfermo. Sobre un molar, esa diferencia puede ser la que separa un empaste de una incrustación, o una incrustación de una corona.
El mismo aumento permite comprobar algo que se pasa por alto con frecuencia: si bajo una restauración antigua hay caries residual activa. Es una de las causas más habituales de dolor en dientes que “ya estaban empastados”.
Materiales
Trabajamos con composites y cerámicas biocompatibles, seleccionados por sus propiedades ópticas y mecánicas. El objetivo no es que la restauración se vea bien el primer día, sino que se comporte como el diente al que sustituye: que transmita la luz de forma parecida al esmalte, que absorba la carga de forma parecida a la dentina y que no genere tensiones en el tejido que la rodea.
Una restauración más dura que el diente no es mejor: transfiere la carga al tejido remanente y acaba fracturándolo.


Empaste, incrustación o corona: cómo se decide
Empaste directo
Cuando la pérdida de tejido es limitada y las cúspides del diente están intactas. Se realiza en una sesión, modelando el composite directamente en la boca.
Incrustación
Cuando la cavidad es amplia pero queda estructura suficiente para sostener la restauración. Se fabrica fuera de la boca, lo que permite un ajuste y una anatomía que no se consiguen modelando en directo. Conserva mucho más diente que una corona.
Corona
Cuando el diente ha perdido tanta estructura que necesita ser abrazado para no fracturarse. Implica tallar el contorno completo, así que es la opción que más tejido sacrifica. Se plantea cuando las anteriores ya no dan garantías. Ver prótesis dental.