Bruxismo y problemas de articulación en Granollers

TRATAMIENTO

BRUXISMO Y PROBLEMAS DE ARTICULACIÓN

Apretar o rechinar los dientes de forma involuntaria genera fuerzas muy superiores a las de la masticación normal, y las genera durante horas. El diente se desgasta, la restauración se fractura y la articulación acaba protestando. La mayoría de las personas que lo hacen no lo saben.

¿Cómo se detecta?

Casi nunca lo detecta el paciente. Lo detecta la boca:

  • Superficies masticatorias planas, con facetas de desgaste que encajan entre arcadas.
  • Bordes de los incisivos desgastados o astillados.
  • Fracturas repetidas de empastes, coronas o cúspides sin causa aparente.
  • Sensibilidad al frío generalizada, por pérdida de esmalte.
  • Fisuras verticales en el esmalte.
  • Marcas de los dientes en el borde de la lengua, o línea blanca en la mucosa de la mejilla.
  • Dolor o rigidez de la mandíbula al despertar, o dolor de cabeza matutino en las sienes.

Ese desgaste es acumulativo e irreversible. Cuanto antes se detecte, menos hay que reconstruir después.

La articulación temporomandibular

La ATM es la articulación que conecta la mandíbula con el cráneo, y es la única del cuerpo que trabaja en pareja: las dos tienen que moverse de forma coordinada. Entre el hueso y la cavidad hay un disco que amortigua y guía el movimiento.

Cuando ese disco se desplaza o el conjunto trabaja de forma descompensada aparecen los síntomas característicos:

  • Chasquidos o crujidos al abrir o cerrar la boca.
  • Dolor delante del oído, en la mandíbula o irradiado a la sien y al cuello.
  • Limitación de la apertura, o sensación de que la mandíbula se traba o se desvía.
  • Dolores de cabeza recurrentes, con frecuencia matutinos.

El bruxismo y los problemas de ATM se relacionan, pero no son lo mismo ni siempre van juntos. Distinguirlo es lo que determina el tratamiento.

¿Cómo se trata?

Diagnóstico y estudio de la mordida

Registro del desgaste, valoración de los contactos entre dientes y exploración de la articulación y de la musculatura. El objetivo es identificar si hay interferencias que estén provocando o agravando el problema.

Férula de descarga

Fabricada a medida a partir de un molde de tu boca. No cura el bruxismo, que tiene componentes que exceden la odontología, pero redistribuye las fuerzas, protege el esmalte y relaja la musculatura. Es la medida protectora básica y hay que ajustarla y revisarla periódicamente.

Ajuste de la oclusión

Cuando existen contactos prematuros o interferencias que descompensan el cierre, corregirlos alivia la sobrecarga. Es un ajuste medido y conservador, no un tallado general.

Rehabilitación del desgaste

Cuando ya se ha perdido estructura, hay que reponerla para recuperar la dimensión y la función. Según el alcance, con reconstrucciones o con prótesis. Reconstruir sin haber controlado antes la causa lleva a repetir el trabajo.

¿Qué podemos resolver y qué no?

Conviene decirlo con claridad: el bruxismo tiene un componente que no es dental. El estrés, la calidad del sueño, algunas medicaciones y determinados trastornos respiratorios del sueño influyen de forma directa, y ninguna férula actúa sobre eso.

Lo que sí podemos hacer es proteger los dientes del daño, corregir los factores oclusales que estén contribuyendo, tratar la articulación y reconstruir lo que se ha perdido. En los casos en que sospechamos una causa que excede nuestro ámbito, lo decimos y orientamos hacia quien corresponde.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿La férula cura el bruxismo?
No. Protege los dientes y alivia la musculatura, que ya es mucho, pero no elimina el hábito. Por eso el tratamiento no termina con la férula.
Las termomoldeables no se ajustan a tu mordida, y una férula mal ajustada puede generar contactos nuevos y empeorar el problema. La férula debe fabricarse a medida y revisarse.
No necesariamente. Un chasquido aislado, sin dolor ni limitación, puede simplemente vigilarse. Se trata cuando hay dolor, cuando limita la apertura o cuando progresa.
Sí, pero requiere planificación: hay que recuperar la dimensión perdida de forma controlada y comprobar que la articulación tolera el cambio. No es un trabajo de una sesión.
Es relativamente frecuente en la infancia y muchas veces remite solo. Conviene valorarlo si hay desgaste visible, dolor o si se asocia a respiración bucal o a problemas de sueño.